El lujo, ¿sostenible? Una falsa paradoja descifrada

Le luxe, durable ? Un faux paradoxe décrypté

Los modos de consumo están cambiando. Ante la urgencia planetaria de la que todos somos conscientes, no puede ser de otra manera. Cada vez más, prestamos atención a los productos que consumimos: su procedencia, su modo de producción, su composición, el comportamiento de las empresas que los producen. Vigilamos nuestro impacto en el medio ambiente, colectiva e individualmente.

Nos esforzamos por consumir mejor y consumir menos. Ante esta tendencia, que debe crecer con el tiempo, ¿cómo pensar el futuro del lujo? Ese lujo que a menudo asociamos con el exceso y el sobreconsumo. ¿Pueden los productos de lujo sobrevivir a esta profunda transformación de nuestros modos de consumo? Contrariamente a todos los prejuicios, parece que el lujo, con sus productos de calidad hechos para durar, tiene perfectamente su lugar en esta economía en transformación. Análisis de una paradoja que no lo es.

Productos raros y refinados

En el imaginario colectivo, el «lujo» se asocia a la desmesura, muy lejos de cualquier valor de cuidado al medio ambiente o de control del consumo. El lujo parece llevar la marca del placer culpable. Si una parte del universo asociado al «lujo» responde efectivamente a esta definición, no ocurre lo mismo con los productos artesanales, denominados «lujo personal».

Un vistazo a los procesos de fabricación de los bolsos de mano o de los relojes, por ejemplo, en las célebres marcas, basta para tomar conciencia de su conformidad con los valores del desarrollo sostenible. En efecto, un artículo de lujo verdadero se fabrica necesariamente en pequeña cantidad: son productos raros y refinados, que se buscan por su gran calidad. Todo lo contrario, por ejemplo, de la moda rápida, ¡que apuesta por la fabricación en grandes cantidades!

La preservación de las materias primas y una artesanía de calidad

Lo que caracteriza al lujo por excelencia es la gran calidad de los productos. Para concebir un producto de lujo, se presta una gran atención a la preservación de las materias primas utilizadas. Estas son a menudo raras y preciosas, por lo que se protegen para garantizar su perdurabilidad, lo que se inscribe en un enfoque de cuidado al medio ambiente.

La calidad de los productos de lujo, que los convierte en valores seguros, proviene del cuidado prestado a las materias primas, pero también del hecho de que la mayoría de estos productos están fabricados a mano. Son productos artesanales que salvaguardan y transmiten un saber hacer a veces histórico, una artesanía local de gran calidad.

Una exigencia de durabilidad

Estos productos refinados y elaborados a mano están creados para durar en el tiempo, gracias a su gran calidad. La marroquinería de diseñador, correctamente mantenida, dura décadas enteras. Los bolsos de marca se transmiten a veces de generación en generación.

Esta exigencia de durabilidad otorga a los artículos de lujo su lugar en la nueva economía que se va instaurando progresivamente: la economía circular, con impacto medioambiental reducido.

El lujo, parte integrante de la economía circular

Para consumir de manera más responsable, hay que encontrar nuevas formas de satisfacer las propias necesidades. La optimización de la vida útil de los bienes de consumo —para que nada se pierda— gana en popularidad. Y el mercado de segunda mano es el terreno por excelencia de crecimiento para la economía circular.

En el sector del lujo, la segunda mano está en auge. Por un lado, porque los productos de esta industria gozan de una excelente reputación: son de calidad y tienen una fuerte connotación simbólica. Por otro lado, porque los consumidores encuentran nuevos sitios de revendedores en los que pueden confiar para adquirir estos bienes tan demandados. Por ello, cada vez es más fácil consumir lujo de manera responsable: de segunda mano y en consonancia con los elevados estándares de la industria.

Los comportamientos cambian, las industrias se adaptan en consecuencia y se comprometen con enfoques eco-responsables. Las marcas antiguas, institucionales y consolidadas, transforman sus formas de hacer, estimuladas por la demanda de los consumidores y por marcas más recientes y dinámicas. En Stella McCartney, el algodón es orgánico, el cuero y el PVC han desaparecido, el cachemira es regenerado… La colección primavera-verano 2020 de la casa fue la más eco-responsable jamás creada. La joven casa Jacquemus utiliza materiales orgánicos —algodón, lino— producidos en Francia. Cada vez más marcas siguen el movimiento, progresivamente: Versace, Gucci y Burberry han abandonado la piel animal.

Stella McCartney o la recientísima Jacquemus actúan como abanderadas, demostrando al mismo tiempo que el lujo luce a la perfección el color verde. Ambas subrayan la importancia de prolongar la vida útil de las prendas, reciclándolas y revendiéndolas: el vintage tiene un gran futuro por delante.

Comprar lujo de segunda mano, contrariamente a las ideas preconcebidas, no es incompatible con los valores de cuidado al medio ambiente, de desconsumo y de economía circular. Incluso parece que, en definitiva, el lujo de segunda mano es un excelente medio para llevar con orgullo estos valores.

Para nosotros, en Secondement, la ecología no es un accesorio. Creemos en el lujo sostenible, defendemos los valores de respeto al medio ambiente, de atención a las materias utilizadas y, sobre todo, de reutilización de los objetos. Aspiramos a crear una experiencia de lujo respetuosa ofreciendo una segunda vida a los magníficos bolsos de diseñador en circulación.
Disponemos de un catálogo con piezas excepcionales que autentificamos y de las que cuidamos. Nuestro servicio de compra rápida permite a nuestros usuarios incorporarse fácilmente a nuestra dinámica circular, en la que ellos también creen.

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